sábado, 20 de septiembre de 2008

Reivindicación

Ninguna mujer está conforme con su cuerpo. O casi ninguna. Al menos la mayoría de las que trato, no. Y me incluyo. Caderas muy anchas, flotadores, panzitas, escasez de busto, son algunas de las quejas más constantes. Hace un tiempo que paseo por blogs ( soy una fanática de los blogs y tb fotologs, mi amor, lo admito) y penetré en un planeta desconocido para mí. Basta con escribir en el buscador la mítica frase que lleva la diosa Angelina en su pelvis "quo me nutrit me destruit" (todo lo que me nutre me destruye, en latín) para obtener la llave de acceso a ese universo paralelo. Un universo cuyos puntos coordenadas son la cuenta de calorías diarias;cuyos paisajes son huesos y caras famélicas; y cuyas habitantes son niñas-mujeres-adolescentes que profesan devoción a Ana y Mía, diosas de su religión. Después de tanto leer y estudiar el asunto pude descubirir la terminología usada por todas ellas: Ana, es anorexia, o persona que la padece; lo mismo sucede con Mía proveniente de buliMIA, y thingspo (abreviatura de thinspiration) es el paradigma, el modelo a seguir, encarnado en figuritas hollywoodenses como Nicole Richie, Victoria Beckham, Angelina Jolie, Kate Moss, Mary Kate Olsen y demases estrellas de turno que se transforman en inspiracion para las pro ana y pro mia. Verdaderos séquitos de la muerte. Un universo escalfriante. Mi investigacion me llevó a conocer a varias de las princess (así se denominan las anas y mias, princesas porque durante su mortífera empresa de bajar kilos ese es elresultado a obtener: ser princesas, seres frágiles, estatuillas de porcelana, que con una simple brisa podrian romperse). Por medio de blogs entré a sus habitaciones, a los baños donde Mia las posee, a sus familias, a sus vidas regidas por Ana. Incluso crearon una suerte de oración a esta deidad de la anorexia. Por mi parte me imagino a Ana bella, malvada, cruel, visualmente como una especie de Maléfica de la bella durmiente de Disney agiornada. Las princesas son chicas, chiquitas lindas, cuya propia belleza no logran ver. El sinónimo de belleza para ellas son huesos y más huesos. Su meta es que sus clavículas se marquen, que los huesos de sus caderas sobresalgan y que sus costillas sean visibles como las piezas de un xilofón. Al un costado de sus sitios webs, aparecen números en escala descendente, y uno de estos números se halla marcado.
55..48...40...39...34... 34 kilos es la meta! Como dije antes, un universo paralelo que nada tiene q ver con el que nos muestra Cielo Latini, una version garage de Emme de barrio cerrado.
¿Y dónde entro yo en esta historia? Entro a partir de mi incomprensión. Peso 50 kilos, mido 1.67, y muero por engordar. Detesto los comentarios: "Ay! que delgadita" "¿Comés bien?" "¿Vos no estás más flaca?" Me sacan de quicio. Más que nada porque hace meses que hago una dietahipercalórica (mala palabra para las "princess", seguro), porq me mato tratando de seguirla, porque cuando ya no tengo hambre, hago la ultima colación del día y no logro subir. De manera que no puedo entender a estas chicas que lloran, se cortan, por haber subido un kilo mientras a mí me cuesta meses ganar medio gramo. Pero tampoco voy a ser hipócrita y decir que es una maldición divina ser delgada. No, es cierto que la ropa sienta bien, que no hay que preocuparse por haber comido de más, que la calle premia la delgadez y la "belleza" por medio de piropos y que está pemitido darse tooodos los gustos gastronómicos. Pero a lo que apunto es a la etiquetación. Sé que más de uno/a que me conoce (en realidad, que NO me conoce) puede llegar a pensar...tan delgadita... será anoréxica?. Y ahi está la cuestión. LA DELGADEZ NO ES SINÓNIMO DE ANOREXIA. En mi caso particular mis padres uno al lado del otro, forman un numero 11, son gente flaca. De manera que mi genética es delgada, mi metabolismo asimila la comida muy bien, y no hay ni un atisbo de anorexia en mí ni en las personas naturalmente delgadas. La manía que tenemos de etiquetar todo lo que esta a nuestro alcance...
Y eso hiere, hiere cuando uno pone su esfuerzo parasubir dos kilos y viene alguna envidiosa con ojeras, más delgada que una misma... y te escupe un: "comé!". Dan ganas de patear todo... pero no se puede ir explicando por la vida lo que uno realmente es y lo que hace... Así que revindico a los que somos delgados naturalmente. Y si alguan princess"" lee esto, chicas, un secreto: siendo flaco no siempre se la pasa bien, o no es
sinónimo de felicidad. Para verse bien de afuera, hay que estar bien por dentro ¿Y quién impone los parámetros de belleza? ¿Qué es ser "lindo" o se "feo"? ¿Quién lo impone? ¿Tinelli, los gatos putones, llenos de cirugías que bailan en sus programas basuras? Hay que estar despierto, no dormise... Lo antinatural no es bello... es efímero... siempre pensé que si llego a la edad madura, jamás pasaría por un quirófano estético. Prefiero ser como Bridggitte Bardot, arrugada, pero con dignidad. No quiero ser esas veijas rídiculas con calzas, y caras todas iguales. Cuando el cuerpo cae, lo levanta el espíritu... pero sí el espíritu caé... quien lo sostiene?

1 comentario:

nfer dijo...

Hola!
Nada es casual. Buscaba "Plegarias Atendidas" que no tengo en papel (leí "A Sangre Fría" a los 12 años y tengo una buena biblioteca, o mejor dicho, muchos libros en estantes, lo demás son juicios de valor).
Tu último post es de hace bastante tiempo ya, pero eso no quita el intento de contarte algo:
Tengo 60 y algunos años, mido 1,73 y...peso 57 Kg. Como casi toda mi vida. Y como casi toda mi vida, estoy harta del "comé, nena" cuando 1.098 médicos han corroborado que mi metabolismo es así. Vitaminas, deportes, "vida sana", lo que hubiera en mi niñez y juventud hicieron mis padres por verme "sana" (rubios de ojos claros y mejillas regordetas, todos en mi familia, la única morena de ojos oscuros y delgada soy yo).
Sigo viva, con algunos achaques que TODAS tenemos en algún grado luego de pasar el medio siglo, y me molestan los huesos cuando marcan mis naturales arrugas (el engordar, con los años, oculta las arrugas, pero ya vemos no es mi destino). Seguiré siendo una vieja flaca, que puede comprar ropa de adolescente pues cabe dentro, pero no lo haré. No soporto las vendedoras que me ofrecen ropa "para vos que parecés una piba". Me da problemas la "ropa de señora" que es toda talla demasiado grande...así que o rebusco hasta encontrar o , si es algo sencillo, enchufo la Singer y lo hago yo.
Pasé varias veces por quirófanos por cosas internas, no pienso pasar de nuevo por disimular un cuello arrugado o añadirme "curvas". Si soy sexagenaria con apariencia de veinteañera ¿para qué viví? . Todo se cae,bien dices, alimentemos el espíritu y guardemos las calzas para el gimnasio ("es bueno para prevenir la osteoporosis, señora") Saludos!